EL DAR Y EL RECIBIR

El dar y el recibir son acciones relacionadas con la interacción humana entre unos y otros. Son efecto de la complementaridad, dentro de la variedad de capacidades e incapacidades, fortalezas y debilidades en diversos aspectos de la vida, donde unos llenan necesidades de otros y reciben soluciones para sus propias necesidades y deseos. En la economía corresponde al fenómeno de la oferta y la demanda, donde alguien da algo a otro y a su vez recibe una gratificación proporcional.

Pero el dar y el recibir va más allá de esto. No sólo damos y recibimos bienes materiales, no sólo hacemos intercambios comerciales, sino que damos y recibimos información y conocimientos e intercambiamos sentimientos y emociones. Damos y recibimos a través de las acciones y también por medio de la palabra y la expresión corporal.

A medida que un ser crece como persona, crecen sus capacidades, crece su autonomía y disminuyen sus necesidades. Es decir, mientras más se es, más se tiene para dar. Por el otro lado, la persona con mala salud, poca inteligencia, débil voluntad y aprisionada en el vaivén caprichoso de sus emociones, sentimientos, pasiones y traumas, más necesidades posee y más inválido será. Como conclusión la pobreza personal llevará a que menos podrá dar y más buscará el recibir.

El ideal último de una vida es Ser para Dar. Es aportar a través de la labor al gran programa universal, de acuerdo a las leyes del planeta y de esa vida.

Así pues, el dar y el recibir pueden estar afincados en las robustas raíces de la misión (el Dharma) o en las frágiles rizomas de los apegos egoístas y de los apegos (el Karma).

Cuando se da o se recibe por complacer a otros, por temor al qué dirán, por interés o codicia, por vanidad u ostentación, por pesar y lástima, obramos en el mundo bajo de las ataduras.

En cambio, cuando damos con alegría, como el rebosar de lo que somos, a la persona adecuada, lo que corresponde y en el momento debido, armonizando ese dar con los dictámenes de sus propias leyes y de quien recibe, entonces nuestro dar, es el dar del Maestro, en el Hacer. (En el hacer la misión y la labor).

Cuando recibimos con entendimiento, de aquel que al hacerlo está cancelando algún asunto pendiente de ésta u otras vidas y acogemos lo que nos da con gratitud reconciliante, entonces, ayudamos a crecer a quien nos da.

Hay personas que no saben dar, por su avaricia y egoísmo, y también hay los que no son capaces de recibir, por timidez, arrogancia o traumas.

En nuestro estado actual, necesariamente dependemos en lo material y espiritual de lo que otros nos dan. Recibámoslo amorosamente y aprovechémoslo para nuestro subsistir y crecer integral. Así como vamos en el camino del Dar, también aprendamos a recibir.

Recibe este pequeño mensaje hoy para que lo llenes de tu amor y puedas darlo a otros, con todo tu corazón.

Raúl Yepes.
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